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Pues porque hasta los años 80 del siglo pasado en las bolsas de los golfistas había dos tipos de palos, los hierros y las maderas. 

El juego de palos típico solía componerse de putter, hierros del 3 al 9, PW y SW y tres palos de cabeza más grande, las maderas 1 (driver), 3 y 5, como las que se ven en la foto.

Las maderas tenían la cabeza de madera, concretamente de la madera de persimmon:

“Madera densa con granos de varios árboles del género Diospyrus, similar en textura y grano directamente al ébano más oscuro (de árboles del mismo género), pero que tienen un color blanquecino. Se utiliza para lanzaderas, bobinas, palos de golf y tacos de billar.» (“Enciclopedia de la madera: 150 tipos de madera del mundo», Blume, España, Barcelona, 2007, p. 86”)

En Wikipedia también referencia las maderas antiguas de golf con la madera de caqui:

“Aunque los árboles de caqui pertenecen al mismo género que los árboles de ébano , la madera de árbol de caqui tiene un uso limitado en la fabricación de objetos que requieren madera dura. 

En Norteamérica, la madera de grano fino de D. virginiana , de colores claros, se utiliza para fabricar tacos de billar y lanzaderas textiles. También se utiliza para producir los ejes de algunos mazos de percusión musical y baquetas. La madera de caqui también se usó mucho para hacer que las cabezas de los palos de golf de más alta calidad se conocieran como «maderas» hasta que la industria del golf se trasladó principalmente a las maderas de metal en los últimos años del siglo XX.” 

El final de los palos de madera comenzó en 1979, año en el que Gary Adams fundó Taylor Made para fabricar maderas con la cabeza metálica. Su éxito fue fulgurante y en pocos años desaparecieron las maderas de madera. En el Master de Augusta de 1991, que casi gana, el grandísimo Olazabal todavía llevaba maderas de madera, como se puede apreciar en la salida del hoyo 10 que os traigo:

Nos sigue quedando el fruto del árbol, el caqui, fruta extraordinaria con muchos antioxidantes que contribuyen a reducir riesgos de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y de cáncer. 

En las riberas del Júcar y del Segura se cultiva una variedad que con un tratamiento especial tienen la pulpa dura y pueden comerse como una manzana, se llaman caquis persimón. 

Ya es curioso que el caqui sea conocido también como “palo santo”.

Balata58

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